Cómo encontramos a tu psicólogo/a ideal
No todos los psicólogos son iguales, ni todas las personas necesitan lo mismo. Por eso no nos limitamos a mostrarte una lista: analizamos tu caso para encontrar al profesional con el que tienes más probabilidades de sentirte cómodo/a y avanzar.
1. Nos cuentas qué necesitas
A través de una conversación con Aura o de un formulario guiado, recogemos lo que te preocupa, cómo te gustaría trabajar y tus preferencias prácticas. Sin prisas y de forma confidencial.
2. Analizamos la compatibilidad
Nuestro sistema cruza tus respuestas con el perfil de cada profesional verificado y calcula un porcentaje de compatibilidad, dando más peso a lo que de verdad importa para ti.
3. Te presentamos a los que mejor encajan
Recibes una lista ordenada de profesionales compatibles, con el motivo por el que encaja cada uno. Tú eliges con quién dar el primer paso.
Qué tenemos en cuenta
Estos son los factores que analizamos para calcular tu compatibilidad. El motivo de consulta y tu forma de trabajar son los que más influyen en el resultado.
El motivo que te trae
Cruzamos aquello que quieres trabajar con las especialidades reales de cada profesional. Es el factor con más peso.
La forma de trabajar (corriente)
Traducimos tus preferencias sobre cómo quieres trabajar a las corrientes psicológicas que mejor encajan contigo, sin que necesites conocer el nombre técnico.
La modalidad
Respetamos si prefieres terapia online, presencial o te da igual, priorizando a quien se ajuste.
El idioma
Te conectamos con profesionales con los que puedas expresarte en el idioma en el que te sientes cómodo/a.
La ubicación
Si prefieres terapia presencial, damos prioridad a profesionales de tu provincia o ciudad.
El presupuesto
Ajustamos las recomendaciones al rango de precio por sesión que nos indicas.
Preferencias personales
Tenemos en cuenta el grupo de edad, colectivos específicos y tus preferencias para que te sientas cómodo/a.
Las corrientes de la psicología
Existen muchas formas de hacer terapia y ninguna es «mejor» en abstracto: la clave es que encaje contigo y con lo que necesitas. Aquí te explicamos las principales de forma sencilla. No te preocupes si no sabes cuál elegir: nuestro cuestionario lo deduce por ti.
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
Parte de la idea de que nuestros pensamientos, emociones y conductas están conectados. Trabaja identificando pensamientos poco útiles y sustituyéndolos por otros más realistas, con ejercicios concretos entre sesiones.
Ideal para: Ansiedad, depresión, fobias, TOC, estrés. Ideal si buscas resultados prácticos y a corto-medio plazo.
Psicoanálisis y Psicodinámica
Exploran cómo experiencias pasadas y aspectos inconscientes influyen en tu forma de sentir y relacionarte hoy. Es un trabajo más reflexivo y, a menudo, de mayor recorrido.
Ideal para: Personas que quieren entenderse en profundidad, patrones que se repiten, malestar difuso o de larga duración.
Terapia Humanista
Pone a la persona en el centro, en un entorno de aceptación y sin juicio. Confía en tu capacidad de crecer y tomar tus propias decisiones, acompañándote en ese proceso.
Ideal para: Autoestima, desarrollo personal, búsqueda de sentido, momentos de cambio vital.
Terapia Gestalt
Una rama humanista que pone el foco en lo que sientes y experimentas en el presente, ayudándote a tomar conciencia de ti mismo/a y a integrar tus emociones.
Ideal para: Bloqueos emocionales, autoconocimiento, personas que se sienten desconectadas de lo que sienten.
Terapia Sistémica
Entiende a la persona dentro de sus sistemas de relación (pareja, familia, entorno). En lugar de mirar solo al individuo, observa las dinámicas y la comunicación entre las personas.
Ideal para: Terapia de pareja y familiar, conflictos relacionales, problemas de comunicación.
EMDR
Técnica específica para procesar recuerdos traumáticos mediante estimulación bilateral (por ejemplo, movimientos oculares), ayudando a que dejen de resultar tan perturbadores.
Ideal para: Trauma, TEPT, duelos complicados, experiencias difíciles que siguen afectando.
Mindfulness y Atención Plena
Enseña a prestar atención al momento presente con aceptación, reduciendo la rumiación y la reactividad. Suele combinarse con otros enfoques.
Ideal para: Estrés, ansiedad, insomnio, personas con la mente muy acelerada.
ACT (Aceptación y Compromiso)
Ayuda a aceptar las emociones difíciles en lugar de luchar contra ellas y a comprometerse con acciones alineadas con lo que de verdad importa a la persona.
Ideal para: Ansiedad, dolor crónico, estados de bloqueo, búsqueda de sentido y valores.
Terapia Breve e Integrativa
La terapia breve se centra en objetivos concretos en pocas sesiones. La integrativa combina técnicas de distintas corrientes para adaptarse a cada persona.
Ideal para: Objetivos puntuales y concretos, o si prefieres que el profesional adapte el método a tu caso.
Neurofeedback y Biofeedback
Enfoques basados en la neurociencia que miden en tiempo real señales del cerebro (ondas cerebrales) o del cuerpo (respiración, ritmo cardíaco) y las devuelven a la persona para que aprenda a autorregularse. Suele combinarse con terapia psicológica convencional.
Ideal para: Ansiedad, estrés crónico, TDAH, insomnio, dificultades de atención o personas que buscan un trabajo complementario y muy fisiológico.
